Opinión bees-02

Publicado el 15 junio, 2020 | por editor

Manejos de las colmenas durante el invierno

Invernada es una etapa en el ciclo productivo muy importante y hace mención a un periodo de receso, critico para las colonias, que puede afectar fuertemente la evolución durante la primavera siguiente condicionando incluso la supervivencia de las abejas.

La respuesta productiva en la siguiente primavera dependerá en gran medida de cómo haya transcurrido el periodo de receso otoño-invierno. Cuando definimos a un apicultor lo caracterizamos por ser quien conoce los manejos que requieren las colmenas después de la cosecha orientados al aseguramiento de la producción de la próxima primavera.

En esta época se consideran acciones de manejo y estado sanitario para lograr abejas fuertes, vigorosas, y sanas.

PREOCUPACIONES

El año apícola comienza en el otoño con la preparación de las colonias de abejas para la invernada, siendo este manejo variable, de acuerdo a las condiciones ambientales, donde factores externos e internos intervienen en el desarrollo de las familias. Condición que forma parte de un sistema de producción apícola, donde múltiples variables y factores contribuyen a alcanzar los objetivos productivos definidos por el apicultor.

Las abejas saludables deben disponer de alimentos de reservas en sus panales, estar protegidas contra las inclemencias del tiempo y de otros factores que puedan provocar daños así como con sus enfermedades controladas.

Una alimentación de mantenimiento solo es necesaria suministrar a la colonia cuando no pueden disponer de comida en el campo y no tienen suficientes reservas al interior de la colmena.

Dos son los aspectos principales que deben ser considerados en la invernada: acondicionamiento de los materiales y de las abejas

El propósito de acondicionar los materiales tienen como objetivo crear un ambiente favorable para las abeja, ajustar alzas, pesos, techos, entretapas, para evitar filtraciones de agua, colocar guardapiqueras que permitiendo la ventilación eviten la alteración térmica o el daño de avispa chaqueta amarilla.

Las colmenas se pueden situar en suelos sin problemas de drenaje y ser cubiertas por planchas metálicas que eviten la lluvia directa que favorece el deterioro de las maderas e incrementa la humedad, favoreciendo algunas enfermedades.

Las colmenas debieran tener una inclinación suave hacia adelante para favorecer que el agua escurra y no entre por la piquera, evitando excesos de humedad.

CUIDADOS DE LA COLONIA

Las necesidades, en relación al acondicionamiento de las abejas deben considerar con qué tipo de colonias de abejas se debe invernar. Los principios fundamentales se resumen en lo siguiente: cada colonia debe tener una reina joven, de una condición genética adecuada al lugar. Debe tener una reserva de miel y polen proporcional a la cantidad de abejas que formaran el racimo invernante.

Las abejas necesitan generar calor existiendo dentro de este racimo, variaciones de temperatura oscilando entre 29 a 31 C a medida que la temperatura baja las abejas en el centro generan calor por medio de procesos metabólicos, mientras que las abejas de la superficie del racimo sirven como aislantes cuando la temperatura externa sube, el racimo se dilata. El límite térmico es de 7 ºC. Por lo que la concentración o expansión del racimo es el mecanismo principal utilizado por las abejas para mantener un ambiente favorable. Sin embargo este fenómeno funcionara mientras el racimo invernal de abejas mantenga un contacto estrecho con sus reservas de alimento: miel y polen.

Las familias numerosas son las que comparativamente gastan menos cantidad de miel para mantener la temperatura soportando mejor el esfuerzo de la invernada., por lo que los racimos pequeños son los de mayor vulnerabilidad. En la preparación de las colmenas es recomendable fusionar aquellas muy pequeñas o trasladarlas a cajas nucleras para evitar el desbalance del espacio a calentar y cantidad de abejas y alimento.

La recomendación práctica es que a colmenas que rindieron mas se le debe provisionar mayores reservas de miel, variando de 10-15-20 kilos por colmena y con 2-3 marcos con 70% conteniendo polen.

POSIBLES ENFERMEDADES

En las abejas que forman la colonia invernante existen dos tipos de reservas: energéticas, representadas por los panales de miel y las reservas corporales que están contenidos en el cuerpo de las abejas, las cuales no se pueden medir en terreno, estas reservas se almacenan en los cuerpos grasos, que se localizan en la parte interna del abdomen y se componen de grasa, proteínas y glucosa, además de glucógeno(formado por unidades de glucosa).Esta condición se favorece con el consumo de polen a finales de verano para estimular el desarrollo de los cuerpos grasos con todos los beneficios que esto significa incluyendo el fortalecimiento del sistema inmunodefensivo que defiende a las abejas de las enfermedades y parásitos.

La colonia de abejas debe entrar a la invernada en adecuadas condiciones de sanidad, debiendo ser necesarios hacer manejos de naturaleza preventiva para conocer estado o niveles de nosemosis varroosis y acarapisosis. Estas enfermedades deben ser diagnosticadas en laboratorio, utilizando muestras de abejas adultas que serán recolectadas desde las colonias a invernar.

De acuerdo a los resultados del análisis de las muestras se deberá decidir medidas de control usando productos registrados que están autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), y que no tienen efectos secundarios dañinos.

Como conclusión se puede señalar que una adecuada invernada es la base para una buena producción apícola en la próxima primavera y que el apicultor debe preocuparse. Que exista una adecuado equilibrio entre la población de abejas, el espacio y la alimentación en la colmena, reconociendo la particular situación de cada lugar, enfatizando la importancia de la alimentación de azúcares y proteínas, estado sanitario y características ecológicas del lugar en que se encuentren ubicados los apiarios.

 


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